Sobre la introducción de los perros a los gatos

Sobre la introducción de los perros a los gatos

Si ya tienes un perro, y estás pensando en conseguirte un gato, o viceversa, es extremadamente importante pensar en su primera introducción. Al permitir que un gato suelto y un perro sin correa se reúnan en una habitación abierta por primera vez, lo más probable es que estés configurando a ambos animales al fracaso. En lugar de ello, planifica el futuro, y tómate tu tiempo.

Encontrando al compañero ideal

Es importante tener en cuenta las personalidades ambos animales. Puede ser útil buscar un nuevo compañero que ya ha sido expuesto a las otras especies en el pasado, un perro que gruñe, se abalanza o le ladra obsesivamente a un gato, probablemente estará mejor en un ambiente libre de gatos, del mismo modo, un gato que gruñe, corre u oculta de los perros, probablemente preferiría no vivir con un perro.

Si a tu perro le encanta perseguir cosas, entonces un gato miedoso y tímido, que huye, probablemente no será la mejor opción, ya que podría provocar al perro a perseguirlo. Del mismo modo, un gato lleno de energía, que corre y se lanza, caerá en esta misma categoría. Un mejor partido aquí sería un gato calmado y confiado.

Si tu perro es juguetón, lo mejor es evitar a gatitos o gatos de edad avanzada, que pueden ser fácilmente dañados. En su lugar, escoja adultos juguetones, que estén interesados ​​en el juego, pero que también sean lo suficientemente seguros como para cuidar de sí mismos. Si tu gato es travieso o juguetón, un perro juguetón, pero suave, podría ser una gran opción.

Si tu perro o gato es de edad avanzada, relajado, tranquilo o ansioso,  una contraparte calmada sería mejor. Evite compañeros traviesos que puedan molestar o asustar a la otra mascota.

El proceso de Introducción

Sin importar si estás recibiendo un nuevo gato o un nuevo perro, la primera introducción entre su mascota actual, y su nueva mascota, es una parte extremadamente importante del proceso. Aquí dejamos tres pasos que pueden ayudarte a asegurar una reunión exitosa:

Paso 1: Separar los animales.

  • A lo largo de un par de días, rote cual animal tiene libertad y cual queda combinado, para permitir que cada uno tenga de tiempo de investigar el olor del otro.
  • A veces, el perro debe ser confinado a una jaula, u otra habitación (o llevado a otro lugar si no se puede dejar solo) para permitir que en su tiempo, el gato pueda vagar libremente, e investigar el olor del perro.
  • Si el perro cava obsesivamente en la barrera de separación, o le ladra al gato durante más de un día o dos, la interacción probablemente no funcionará sin una formación adecuada, y es posible que necesites la ayuda de un profesional.
  • Cuando no hay nadie en casa, tanto el perro como el gato deben siempre estar limitados firmemente, para evitar interacciones.
  • Una vez que el perro está tranquilo (o por lo menos no obsesionado con el gato) y el gato está en calma, come y utiliza la caja de arena, normalmente, puedes continuar con el siguiente paso.

Paso 2: Hacer las presentaciones, atados

  • Permita que los dos animales permanezcan en la misma habitación al mismo tiempo, pero mantenga al perro con correa.
  • Continua con este tipo de introducción hasta que el perro esté tranquilo y el gato en calma, coma y utilice la caja de arena normalmente.
  • Si hay algún temor o agresividad por parte de cualquiera de los animales, continúe la estancia en el paso 2.
  • Continúa indefinidamente hasta que el perro y el gato parezcan felices y relajados alrededor el uno del otro.
  • Cuando no hay nadie en casa, el perro o gato deben limitarse de forma segura a las zonas separadas.

Paso 3: Permitir interacciones sin supervisión

El tiempo sin supervisiones juntos puede ocurrir después de que el gato y el perro han sido supervisados ​​ por un período significativo de tiempo (un mes o algo así) y si las interacciones son positivas no se harán daño el uno al otro.

Consejo de entrenamiento:

Si el perro se queda mirando al gato, o la puerta que los separa, trate de distraerlo utilizando obsequios, una voz feliz o guiando suavemente al perro con una correa. Una vez que el perro está lejos del gato, trate de ofrecerle un regalo. Si lo toma, repita este proceso hasta que ya no se centre en el gato o la puerta.

Un artículo cortesía de gatospedia.com, para dogeduca.es

Publicado el 07-11-2016